El colesterol es una sustancia grasa natural que nuestro organismo necesita para funcionar correctamente, pero cuando se encuentra en niveles elevados puede convertirse en un factor de riesgo para la salud cardiovascular. Existen diferentes tipos de colesterol que es importante conocer:
El colesterol elevado es uno de los principales factores de riesgo para desarrollar enfermedades cardiovasculares. Otros factores que incrementan este riesgo incluyen la hipertensión arterial, el tabaquismo, la diabetes, la obesidad, el sedentarismo y los antecedentes familiares de enfermedad cardíaca. La combinación de varios factores multiplica significativamente el riesgo de sufrir un infarto de miocardio o un accidente cerebrovascular.
Según las guías clínicas españolas y europeas, los valores recomendados son: colesterol total inferior a 200 mg/dl, colesterol LDL menor de 100 mg/dl (o menor de 70 mg/dl en pacientes de alto riesgo), colesterol HDL superior a 40 mg/dl en hombres y 50 mg/dl en mujeres, y triglicéridos por debajo de 150 mg/dl. Estos valores pueden variar según el riesgo cardiovascular individual de cada paciente.
El control periódico del colesterol mediante análisis de sangre es fundamental para prevenir complicaciones cardiovasculares. Se recomienda realizar controles cada 5 años en adultos sanos a partir de los 20 años, y con mayor frecuencia en personas con factores de riesgo. El médico evaluará los resultados junto con otros factores para determinar el tratamiento más adecuado.
Las estatinas son los medicamentos más prescritos para reducir el colesterol LDL y constituyen el tratamiento de primera línea. En España están disponibles varias estatinas con diferentes potencias:
Atorvastatina: Una de las estatinas más potentes, disponible en dosis de 10, 20, 40 y 80 mg. Reduce eficazmente el colesterol LDL y tiene un perfil de seguridad bien establecido. Se administra una vez al día, preferiblemente por la noche.
Simvastatina: Estatina de potencia intermedia, disponible en dosis de 10, 20 y 40 mg. Es una de las más estudiadas y con mayor experiencia de uso. Su administración se realiza por la noche debido al ritmo circadiano de síntesis del colesterol.
Rosuvastatina: La estatina más potente disponible, efectiva en dosis bajas. Se presenta en comprimidos de 5, 10, 20 y 40 mg. Puede tomarse a cualquier hora del día, con o sin alimentos.
Los fibratos son especialmente útiles para reducir los triglicéridos y aumentar el colesterol HDL. Son una alternativa importante cuando las estatinas no son suficientes o están contraindicadas. El fenofibrato se presenta en cápsulas de liberación prolongada y comprimidos, mientras que el bezafibrato está disponible en comprimidos de liberación inmediata y retardada.
La ezetimiba actúa inhibiendo la absorción de colesterol en el intestino y se utiliza frecuentemente en combinación con estatinas para potenciar la reducción del colesterol LDL. En España están disponibles combinaciones fijas de ezetimiba con simvastatina, atorvastatina y rosuvastatina, lo que facilita el cumplimiento terapéutico.
Los inhibidores de PCSK9, como evolocumab y alirocumab, representan una nueva clase de medicamentos para pacientes con hipercolesterolemia familiar o aquellos que no alcanzan objetivos con tratamientos convencionales. Estos medicamentos se administran mediante inyección subcutánea y están disponibles en España bajo ciertas condiciones y seguimiento hospitalario.
Los medicamentos para el colesterol están disponibles en diversas presentaciones para adaptarse a las necesidades de cada paciente. Las estatinas se presentan principalmente en comprimidos con diferentes concentraciones, permitiendo ajustar la dosis según la respuesta terapéutica. Los fibratos están disponibles tanto en formulaciones de liberación inmediata como prolongada, y la ezetimiba se presenta en comprimidos de 10 mg para administración una vez al día.
Los complementos nutricionales representan una alternativa natural para apoyar el control del colesterol, especialmente útiles como coadyuvantes del tratamiento médico convencional. Estos productos de parafarmacia han ganado popularidad en España debido a su perfil de seguridad y origen natural.
La levadura roja de arroz contiene monacolinas, especialmente monacolina K, que contribuye al mantenimiento de niveles normales de colesterol sanguíneo. Este suplemento, ampliamente utilizado en la medicina tradicional china, se ha convertido en una opción preferida para quienes buscan alternativas naturales.
Los ácidos grasos omega-3 EPA y DHA son fundamentales para la salud cardiovascular. Los suplementos de aceite de pescado ayudan a mantener niveles normales de triglicéridos y apoyan la función cardíaca normal.
Los fitosteroles y estanoles vegetales bloquean parcialmente la absorción intestinal del colesterol, mientras que el policosanol, derivado de la caña de azúcar, puede contribuir al equilibrio lipídico. Los productos herbales como el té verde, la alcachofa y el cardo mariano completan la gama de opciones naturales disponibles en farmacias españolas.
El tratamiento farmacológico del colesterol requiere supervisión médica especializada y un enfoque responsable por parte del paciente. La automedicación en este ámbito puede resultar peligrosa y contraproducente para la salud cardiovascular.
Todos los medicamentos para el colesterol, especialmente las estatinas, requieren prescripción médica obligatoria. El médico evaluará el perfil lipídico completo, factores de riesgo cardiovascular y historial clínico antes de determinar el tratamiento más adecuado para cada paciente.
Las estatinas pueden ocasionar efectos adversos que requieren monitorización:
Es fundamental informar al médico y farmacéutico sobre todos los medicamentos consumidos, especialmente anticoagulantes, antifúngicos y algunos antibióticos. El zumo de pomelo puede potenciar los efectos de ciertas estatinas.
Se requieren analíticas periódicas para controlar la función hepática y los niveles de creatina quinasa. Consulte con su farmacéutico ante cualquier síntoma muscular inusual o malestar persistente durante el tratamiento.
El colesterol es una sustancia cerosa y parecida a la grasa que se encuentra de forma natural en todas las células del cuerpo. Nuestro organismo necesita cierta cantidad de colesterol para funcionar correctamente, ya que participa en la formación de hormonas, vitamina D y sustancias que ayudan a digerir los alimentos. Sin embargo, cuando los niveles de colesterol en sangre son demasiado elevados, puede aumentar el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares.
Existen dos tipos principales de colesterol que circulan por nuestro torrente sanguíneo:
Los niveles elevados de colesterol pueden estar influenciados por múltiples factores, algunos modificables y otros que escapan a nuestro control. La alimentación rica en grasas saturadas y trans, el sedentarismo, el sobrepeso y el tabaquismo son factores que podemos modificar para mejorar nuestros niveles de colesterol.
La edad, el sexo y la herencia genética son factores que no podemos cambiar pero que influyen significativamente en nuestros niveles de colesterol. A medida que envejecemos, es natural que los niveles de colesterol tiendan a aumentar, y algunas personas tienen predisposición genética a producir más colesterol del necesario.
El control del colesterol elevado requiere un enfoque integral que combina cambios en el estilo de vida con, en muchos casos, tratamiento farmacológico. En España, disponemos de diversos medicamentos efectivos para reducir los niveles de colesterol cuando las medidas dietéticas y de ejercicio no son suficientes.
Las estatinas son el grupo de medicamentos más comúnmente prescritos para reducir el colesterol LDL. Otros tratamientos incluyen ezetimiba, resinas secuestradoras de ácidos biliares y los más modernos inhibidores de PCSK9. Es fundamental seguir siempre las indicaciones médicas y realizar controles analíticos periódicos para evaluar la eficacia y seguridad del tratamiento.
La prevención del colesterol elevado se basa en mantener un estilo de vida saludable desde edades tempranas. Una dieta mediterránea, rica en frutas, verduras, pescado y aceite de oliva, junto con la práctica regular de ejercicio físico, constituyen los pilares fundamentales para mantener unos niveles de colesterol adecuados.
Es importante limitar el consumo de alimentos ricos en grasas saturadas como carnes grasas, embutidos, lácteos enteros y bollería industrial. Por el contrario, se recomienda aumentar el consumo de alimentos ricos en fibra, omega-3 y antioxidantes que ayudan a mejorar el perfil lipídico y protegen la salud cardiovascular.