El Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) es un retrovirus que ataca progresivamente el sistema inmunitario, específicamente los linfocitos CD4+, debilitando las defensas naturales del organismo. Es importante distinguir entre VIH y SIDA: el VIH es el virus causante, mientras que el SIDA representa la fase avanzada de la infección cuando el sistema inmunitario está gravemente comprometido.
Los medicamentos antirretrovirales actúan bloqueando diferentes etapas del ciclo de replicación viral, impidiendo que el VIH se multiplique en el organismo. El tratamiento temprano es fundamental para mantener una carga viral indetectable, lo que significa que los niveles del virus en sangre son tan bajos que no pueden transmitirse por vía sexual y permiten una vida prácticamente normal.
En España, el Sistema Nacional de Salud proporciona acceso a diversas familias de medicamentos antirretrovirales, cada una con mecanismos de acción específicos:
Las combinaciones de dosis fija, como Truvada, Genvoya o Biktarvy, simplifican el tratamiento al combinar varios principios activos en una sola pastilla diaria.
El tratamiento del VIH en España cuenta con una amplia gama de medicamentos antirretrovirales de última generación, todos financiados por el Sistema Nacional de Salud. Entre los más utilizados se encuentran:
Los nuevos medicamentos de acción prolongada, como las inyecciones bimestrales, representan el futuro del tratamiento. El SNS garantiza el acceso gratuito a estos tratamientos mediante la prestación farmacéutica hospitalaria, siendo España uno de los países con mejor cobertura antirretroviral de Europa.
La PrEP consiste en el uso preventivo de antirretrovirales por personas seronegativas con alto riesgo de infección. En España, está indicada para hombres que mantienen relaciones sexuales con hombres, trabajadores sexuales y parejas serodiscordantes. El medicamento utilizado es Truvada (tenofovir/emtricitabina), con una efectividad superior al 90% cuando se toma correctamente.
La PEP debe iniciarse dentro de las 72 horas siguientes a una exposición de riesgo. El protocolo incluye:
Ambas profilaxis están disponibles gratuitamente en el sistema público de salud español, requiriendo seguimiento médico especializado para garantizar su seguridad y eficacia.
Los medicamentos antirretrovirales pueden presentar diversos efectos secundarios que varían según la clase terapéutica. Los inhibidores nucleósidos de la transcriptasa reversa pueden causar toxicidad mitocondrial y acidosis láctica, mientras que los inhibidores de la proteasa se asocian con alteraciones metabólicas como dislipemia y resistencia a la insulina. Los inhibidores de la integrasa, generalmente mejor tolerados, pueden ocasionar insomnio y cefalea.
Las interacciones medicamentosas son frecuentes, especialmente con inhibidores de proteasa que afectan el citocromo P450. Es esencial monitorizar regularmente la función renal y hepática mediante análisis de laboratorio. Los efectos a largo plazo incluyen osteoporosis, enfermedades cardiovasculares y nefrotoxicidad. La resistencia viral puede desarrollarse por adherencia inadecuada, requiriendo cambios en el esquema terapéutico. Durante el embarazo, se prefieren regímenes con efavirenz o dolutegravir, evitando la lactancia materna para prevenir transmisión vertical del virus.
La adherencia superior al 95% es fundamental para el éxito del tratamiento antirretroviral y la prevención de resistencias virales. El farmacéutico desempeña un papel crucial en el seguimiento del paciente, proporcionando educación sanitaria, resolviendo dudas sobre la medicación y detectando posibles problemas de adherencia o efectos adversos.
La confidencialidad y privacidad del paciente son aspectos fundamentales en todos los servicios farmacéuticos relacionados con VIH, garantizando un ambiente seguro y de confianza para el seguimiento terapéutico óptimo.