Los medicamentos antivirales son fármacos específicamente diseñados para combatir las infecciones causadas por virus, organismos microscópicos que requieren células huésped para reproducirse. A diferencia de las bacterias, que son organismos unicelulares independientes y pueden tratarse con antibióticos, los virus penetran en las células del organismo y utilizan su maquinaria celular para replicarse.
Los antivirales actúan mediante diferentes mecanismos: algunos bloquean la entrada del virus a la célula, otros interfieren con la replicación del material genético viral o impiden el ensamblaje de nuevas partículas virales. Su función principal es detener o ralentizar la multiplicación del virus, permitiendo que el sistema inmunitario del paciente pueda controlar la infección más eficazmente.
Estos medicamentos son fundamentales en el tratamiento de diversas infecciones virales como herpes, gripe, hepatitis y infecciones por citomegalovirus. Su uso está indicado cuando la infección viral es severa, recurrente o afecta a pacientes con sistemas inmunitarios comprometidos, ayudando a reducir la duración y gravedad de los síntomas.
El tratamiento de las infecciones por herpes simple representa uno de los usos más comunes de los medicamentos antivirales. En España, disponemos de varios principios activos altamente eficaces que han demostrado su utilidad tanto en el tratamiento agudo como en la prevención de recurrencias.
El aciclovir es el antiviral más ampliamente utilizado para el herpes. Está disponible en múltiples presentaciones adaptadas a diferentes necesidades clínicas. Las cremas tópicas son ideales para el herpes labial, mientras que los comprimidos se reservan para casos más extensos o genitales. Su mecanismo de acción inhibe la ADN polimerasa viral, siendo especialmente activo contra los virus herpes simple tipo 1 y 2.
El valaciclovir ofrece la ventaja de una mejor biodisponibilidad oral, permitiendo pautas de dosificación más cómodas. El famciclovir presenta indicaciones específicas para el herpes zóster y casos resistentes al aciclovir.
Los tratamientos disponibles incluyen:
El oseltamivir, comercializado como Tamiflu, es uno de los antivirales más prescritos en España para el tratamiento de la gripe. Su posología habitual es de 75 mg dos veces al día durante 5 días para adultos, iniciando preferiblemente en las primeras 48 horas tras la aparición de síntomas. En niños, la dosis se ajusta según el peso corporal.
El zanamivir se administra por vía inhalatoria mediante un dispositivo específico llamado Diskhaler. Su presentación única requiere una técnica adecuada de inhalación para garantizar su efectividad, siendo especialmente importante la educación del paciente en su uso correcto.
El tratamiento antiviral debe iniciarse idealmente dentro de las primeras 48 horas desde la aparición de síntomas gripales. Los grupos de riesgo incluyen:
Los efectos secundarios más comunes incluyen náuseas, vómitos y cefaleas. En España, estos medicamentos están disponibles con receta médica en todas las farmacias autorizadas.
El tratamiento de la hepatitis B crónica ha evolucionado significativamente en los últimos años. Los antivirales de elección incluyen análogos de nucleósidos y nucleótidos que inhiben la replicación viral, mejorando considerablemente el pronóstico de los pacientes.
El entecavir actúa como análogo de nucleósido, inhibiendo la polimerasa del virus de la hepatitis B. Su alta barrera genética a la resistencia lo convierte en uno de los tratamientos de primera línea, con una dosis estándar de 0,5 mg diarios en pacientes sin tratamiento previo.
El tenofovir disoproxil fumarato es altamente efectivo contra el virus de la hepatitis B. Requiere monitorización renal y ósea durante el tratamiento, especialmente en pacientes de riesgo. La dosis habitual es de 245 mg una vez al día.
Los avances terapéuticos incluyen:
La ribavirina mantiene su papel en ciertos esquemas terapéuticos, aunque su uso ha disminuido con la aparición de nuevos fármacos. El seguimiento médico especializado es fundamental para optimizar resultados y minimizar efectos adversos.
El tratamiento del VIH y otras infecciones virales graves requiere medicamentos antivirales específicos que se dispensan bajo estricto control médico. La terapia antirretroviral combinada (TARGA) representa el estándar de oro en el tratamiento del VIH, combinando varios antivirales para maximizar la eficacia y minimizar la resistencia viral.
Efavirenz es un inhibidor no nucleósido de la transcriptasa inversa ampliamente utilizado en combinaciones de primera línea. Se caracteriza por su larga vida media, permitiendo dosificación una vez al día, aunque puede causar efectos neuropsiquiátricos que requieren monitorización.
Emtricitabina pertenece a los inhibidores nucleósidos de la transcriptasa inversa y se utiliza específicamente en combinaciones fijas, siendo especialmente eficaz contra el VIH-1. Su perfil de seguridad favorable lo convierte en una opción preferente en muchos regímenes terapéuticos.
La adherencia al tratamiento es crucial para el éxito terapéutico. Es fundamental evitar interrupciones y mantener niveles plasmáticos constantes. Las interacciones medicamentosas son frecuentes y requieren revisión farmacéutica especializada.
En España, estos medicamentos se dispensan principalmente en farmacia hospitalaria, aunque algunos pueden estar disponibles en farmacia comunitaria bajo programas específicos del Sistema Nacional de Salud.
El uso de antivirales requiere consulta médica obligatoria y seguimiento especializado. Nunca deben utilizarse sin prescripción médica, ya que el diagnóstico viral específico y la selección del antiviral adecuado son fundamentales para el éxito del tratamiento.
Las resistencias virales se previenen mediante adherencia estricta al tratamiento, evitando interrupciones o modificaciones de dosis no autorizadas. La monoterapia inadecuada o el cumplimiento irregular favorecen el desarrollo de cepas resistentes.
Los efectos adversos más frecuentes incluyen náuseas, cefalea, fatiga y alteraciones gastrointestinales. En antivirales para VIH pueden aparecer efectos neuropsiquiátricos, alteraciones hepáticas y cambios metabólicos que requieren monitorización.
Es fundamental completar el tratamiento según prescripción médica. Acudir urgentemente al médico si aparecen reacciones alérgicas graves, dificultad respiratoria, alteraciones neurológicas significativas o empeoramiento clínico inesperado.