La acidez estomacal y el reflujo gastroesofágico son trastornos digestivos muy comunes que se producen cuando el ácido del estómago sube hacia el esófago. Las principales causas incluyen el debilitamiento del esfínter esofágico inferior, el consumo de alimentos grasos o picantes, el sobrepeso y el estrés.
Los síntomas más característicos incluyen sensación de ardor en el pecho (pirosis), regurgitación ácida, dolor torácico y dificultad para tragar. Estos síntomas suelen empeorar después de las comidas o al acostarse.
Se recomienda evitar comidas copiosas, reducir el consumo de alcohol y café, mantener un peso saludable y elevar la cabecera de la cama durante el descanso nocturno.
La diarrea se caracteriza por deposiciones frecuentes y líquidas, clasificándose en aguda (menos de 14 días), crónica (más de 4 semanas) o infecciosa. Las causas más frecuentes incluyen infecciones virales o bacterianas, efectos secundarios de medicamentos, intolerancias alimentarias y enfermedades intestinales.
Es importante buscar atención médica si aparece fiebre alta, sangre en las heces, deshidratación severa, dolor abdominal intenso o si la diarrea persiste más de 72 horas. Las medidas preventivas incluyen mantener una correcta higiene de manos, consumir agua potable y conservar adecuadamente los alimentos.
El estreñimiento crónico se define médicamente como la dificultad persistente para evacuar, con menos de tres deposiciones por semana durante al menos tres meses. Esta condición afecta significativamente la calidad de vida de millones de españoles.
Las farmacias españolas ofrecen diversas opciones terapéuticas efectivas. Los laxantes osmóticos como Duphalac y Movicol aumentan el contenido acuoso intestinal, mientras que los estimulantes como Dulcolax proporcionan alivio más rápido. La fibra soluble, especialmente Plantago ovata, representa una opción natural muy recomendada.
Los cambios en el estilo de vida, incluyendo ejercicio regular, hidratación adecuada y establecimiento de rutinas intestinales, son fundamentales para el tratamiento exitoso y prevención de complicaciones como hemorroides o fisuras anales.
El Síndrome del Intestino Irritable (SII) es un trastorno funcional caracterizado por dolor abdominal recurrente asociado con cambios en el patrón de deposiciones. Afecta entre el 10-15% de la población española, siendo más frecuente en mujeres.
Se distinguen tres subtipos principales: SII con predominio de diarrea (SII-D), con estreñimiento (SII-E) y mixto (SII-M). Cada subtipo requiere un enfoque terapéutico específico adaptado a los síntomas predominantes.
La dieta baja en FODMAPs ha demostrado eficacia en el 70% de los pacientes con SII. El manejo del estrés mediante técnicas de relajación, ejercicio moderado y, en casos necesarios, apoyo psicológico, forma parte integral del tratamiento. Es fundamental mantener seguimiento médico especializado para ajustar la terapia según la evolución clínica.
La gastritis aguda se caracteriza por una inflamación súbita de la mucosa gástrica, generalmente causada por medicamentos, alcohol o estrés. La gastritis crónica, por el contrario, se desarrolla gradualmente y suele estar asociada con la bacteria Helicobacter pylori, principal responsable de las úlceras pépticas.
El abordaje terapéutico incluye varios grupos de medicamentos:
Los principales factores de riesgo incluyen el uso prolongado de antiinflamatorios (AINEs), consumo de alcohol, tabaquismo y estrés crónico. Es crucial completar el tratamiento prescrito y acudir inmediatamente al médico ante síntomas de sangrado digestivo, vómitos con sangre o dolor abdominal intenso.
Las náuseas y vómitos pueden originarse por múltiples causas digestivas y extradigestivas. Entre las más frecuentes se encuentran la cinetosis o mareo del viajero, gastroenteritis viral o bacteriana, intoxicaciones alimentarias, efectos secundarios de medicamentos y trastornos del equilibrio vestibular.